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Ciudades ambientalmente sostenibles
Martes 27 de febrero de 2007
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En febrero de 2006, las cinco organizaciones ecologistas más relevantes en nuestro país denunciaban que la actuación de los ministerios de Industria, Agricultura y Fomento arrastra a nuestro Estado a la insostenibilidad y al incumplimiento del protocolo de Kioto. En el informe titulado Un programa para la Tierra, Greenpeace, Ecologistas en Acción, SEO/Birdlife, Amigos de la Tierra y WWF/Adena analizaban el grado de cumplimiento del programa electoral del PSOE para esta legislatura, concluyendo que el Gobierno de Zapatero suspende en la gestión de la política medioambiental, y adolece de un compromiso serio en la lucha contra el cambio climático.
La insostenibilidad del modelo se concreta básicamente en una falta absoluta de criterios conservacionistas y sociales en la ordenación del territorio, un crecimiento desmesurado del uso de fuentes energéticas sucias, no renovables y con elevado riesgo para la salud, y el desarrollo de una red de infraestructuras que desarticula las relaciones sociales y cuartea el territorio, terminando con ecosistemas únicos en Europa. En definitiva, asistimos a un proceso generalizado de ocupación del entorno que no solo va en la dirección contraria a todas las recomendaciones y compromisos internacionales para preservar el medio natural y la salud, sino que demuestra una absoluta falta de respeto a una multitud de medidas protectoras del medio natural que ya existen y cuyo cumplimiento deja mucho que desear (Kioto, Red Natura 2000, Directiva Hábitat, etc.).
Sin embargo, es en el plano local y autonómico donde se pueden mejorar las políticas de gestión medioambiental, o bien al contrario, como ocurre en multitud de municipios, empeorar con políticas depredadoras del medio y ocupadoras al máximo del espacio. Por ello, la presencia de IU en los gobiernos y parlamentos autonómicos, así como en los entes locales, es imprescindible para impulsar programas de planificación en la ordenación del territorio y en la conservación de los espacios naturales, así como la promoción de energías renovables y una gestión sostenible de los residuos.
En un contexto de baja movilización social desde las elecciones del 14-M, los conflictos con raíz ecológica están a la cabeza de la reclamación de otro mundo posible: la movilización por la Nueva Cultura del Agua que mantiene “Xúquer Viu”; la movilización por la reducción de los gases de efecto invernadero, la calidad del aire y la disminución del consumo energético que mantiene la Coordinadora Estatal en Defensa del Ferrocarril Público; la movilización por el uso de las energías renovables, el cierre de las centrales nucleares de Zorita y Garoña, el programa de cierre de todas las centrales nucleares, la proliferación de centrales térmicas de ciclo combinado y los tendidos de alta tensión; la movilización en defensa del territorio que realizan numerosas plataformas sociales; la movilización por la producción y el consumo alimentarios sanos; la movilización por el aire limpio y contra la incineración de residuos; etc.
Esta situación de movilización ciudadana por causas ambientales demuestra que ha crecido la sensibilidad ecologista en la sociedad española, pero también que las propuestas y reivindicaciones de Izquierda Unida encuentran respaldo no solo entre las organizaciones ecologistas y las plataformas sociales, sino entre la ciudadanía preocupada por la calidad de vida y el bienestar.
Por ello, las próximas elecciones municipales son una oportunidad de acabar con esas prácticas antiecológicas, de caminar desde los ámbitos local y autonómico, más cercanos a los ciudadanos, hacia una sociedad ecológicamente sostenible y socialmente equitativa.
Por un modelo de desarrollo justo y sostenible
El concepto de sostenibilidad de Izquierda Unida se refleja en los objetivos del Programa Marco Municipal y Autonómico en el terreno medioambiental:
Garantizar la calidad de vida de las mayorías sociales y de las generaciones futuras en un marco de sostenibilidad. La protección, conservación y restauración del medio ambiente es garantía de salud y bienestar para todas las personas que hoy viven en nuestro país y asegura la satisfacción
de las necesidades de las generaciones venideras.
Reorientar las actividades económicas hacia el uso sostenible de
los recursos naturales, sin rebasar la capacidad regenerativa del
entorno, promoviendo la producción limpia, el consumo responsable
y la creación de empleo socialmente útil.
Promover la transparencia y participación democrática en la elaboración
y seguimiento de las diversas políticas ambientales, económicas
y sociales. Continuar promoviendo el proceso de Agendas
21 Locales y Agendas 21 Comarcales, de democracia participativa
en la transformación ambiental, económica y social.
Generalizar las buenas prácticas ambientales en la gestión pública (en instalaciones, contratación, consumos, etc.).
Fomentar la Nueva Cultura del Agua.
Situar la movilidad sostenible como columna vertebral del sistema, dando prioridad al transporte público, limitando los desplazamientos
en vehículo privado y potenciando los medios de transporte
limpios: ferrocarril, tranvía, metro, bicicleta, etc.
Reducir la generación de residuos e impulsar la reutilización y el
reciclaje fijando como horizonte el denominado “vertido cero”.
Fomentar la educación y sensibilización ambiental en todos los
sectores de la población, sobre todo entre la población infantil.
Propuestas para un cambio de modelo
Las Agendas 21 Locales como marco estratégico.
Promoción de la Agenda 21 Local y la Agenda 21 Comarcal. Puesta en
marcha de la Agenda 21 Local, antes de 2010, en todos los municipios
con más de 50.000 habitantes. Hay que exigir la coordinación estatal
de las distintas Agendas 21. Izquierda Unida es consciente de lo descafeinada
que es la apuesta por la Agenda 21 en numerosas localidades
que se han limitado a cumplir los mínimos exigibles para “cumplir el expediente”.
IU se compromete a que estos procesos sean tratados con la importancia que requieren y que supongan verdaderos hitos de participación ciudadana en el diseño de nuestras ciudades y pueblos.
Fomento de la participación y la planificación democrática relacionadas
con el territorio y el modelo ecológico, económico, social y
cultural que se desenvuelve sobre el territorio.
Promoción del cálculo de la huella ecológica como indicador
medioambiental de sostenibilidad: magnitudes físicas, geológicas,
biológicas, sociales o económicas que caracterizan los diversos
aspectos del estado ambiental, social y económico de una sociedad
y del territorio donde se asienta, con vistas a evaluar el mayor o
menor grado en que se acerca o aleja de la sostenibilidad.
Contribución a la creación de Consejos Asesores de Medio Ambiente,
con suficiente participación de las organizaciones ecologistas, sindicales,
vecinales, juveniles y cívicas, en todos los municipios de más
de 100.000 habitantes y en todas las Comunidades Autónomas.
Una política activa frente al cambio climático y por la mejora de la calidad del aire
Aplicación de medidas en el marco de la Estrategia de la Unión
Europea para Reducir las Enfermedades Relacionadas con Factores
Ambientales.
Control de las emisiones de dióxido de carbono procedentes del
transporte, control de las emisiones contaminantes del tráfico y
del ozono troposférico en zonas urbanas, periurbanas y rurales.
Aplicación de medidas en el marco de la Estrategia de la Unión
Europea para el Desarrollo Sostenible, dado su alto potencial en la
eliminación del cambio climático.
Cumplimiento del Protocolo de Kioto, reduciendo las emisiones
de gases con efecto invernadero. Promoción del transporte público
colectivo, reduciendo al mínimo imprescindible la construcción
y ampliación de autopistas, autovías y vías rápidas, así como líneas
de alta velocidad y aeropuertos.
Protección de los recursos hídricos superficiales y subterráneos
Aplicación de medidas de gestión de la demanda en el ámbito de
cada cuenca hidrológica, avanzando hacia la Nueva Cultura del Agua, más respetuosa con la conservación de los recursos hídricos
y de los ecosistemas asociados.
Cambio drástico del modelo de regadío en las explotaciones agrícolas
para evitar el despilfarro de agua. Control de la evolución del
consumo en explotaciones agrícolas, abastecimientos urbanos e
industrias. Establecimiento de un sistema de precios donde se
repercuta el coste real de obtención del agua y se establezca un sistema
de bloques, de tal manera que el precio del agua se incremente
de manera exponencial con el aumento del consumo.
Puesta en marcha de programas de ahorro y eficiencia del uso del
agua con criterios de planificación de la demanda y con participación
de organizaciones económicas y sociales. Promover la reducción
del consumo de agua en un 20% desde ahora hasta el año 2010.
Eficiencia en la utilización del agua en el regadío, reducción de las
pérdidas en las redes de distribución, reutilización de aguas residuales
depuradas, financiación a los agricultores del riego localizado.
Puesta en marcha de programas de recuperación de calidad de las
aguas. Control de vertidos de origen industrial y de otras actividades
económicas a través de autorizaciones específicas y/o de las
licencias municipales.
Protección del medio natural
Gestión de la Red Natura 2000 auspiciada por la Unión Europea
cumpliendo los plazos de designación de los lugares de interés
para la conservación (LIC).
Gestión de la biodiversidad, o diversidad de especies, que se mide
por el número de especies de una misma comunidad y sus abundancias
relativas, es decir, la proporción en que la especie contribuye
a la abundancia total. La biodiversidad implica riqueza de
especies (número de especies presentes) y heterogeneidad.
Gestión de las zonas de especial protección para las aves (ZEPA).
Creación y mantenimiento de espacios naturales protegidos. Estos
deben convertirse en elementos de organización territorial dentro de
planes estatales, autonómicos, comarcales y locales de desarrollo sostenible.
Crear corredores naturales conectando los diferentes parques.
Promoción del desarrollo rural y de los silvicultores de bosques
situados en espacios protegidos.
Conservación del espacio litoral no urbano actualmente existente.
Evitar la especulación sobre ese espacio.
Energía
Incremento del uso de las energías renovables. Aumentar la participación
de las energías renovables, principalmente la energía
solar, en el suministro de energía primaria hasta alcanzar el 25%
en el año 2012.
Ahorro y eficiencia energética. Reducir el consumo energético en
un 20% desde ahora hasta el año 2012. Aprobar normas que
regulen la instalación de alumbrado público limitando severamente
el derroche de energía y promoviendo la eficiencia. Ahorro energético
en viviendas, oficinas, transporte e industria.
Moratoria a la puesta en marcha de nuevas centrales térmicas,
de forma que antes de autorizar la construcción de cualquier
central de combustibles fósiles, deberá demostrarse que todas
las alternativas de energías renovables están agotadas o no son
suficientes.
Planificación de la demanda. Redacción de un programa de ejemplaridad
de las administraciones públicas en el uso de la energía. El
programa deberá contemplar un ahorro del 15% de energía en los
edificios de la administración pública con horizonte en el año
2012, y dar ejemplo del uso de la energía solar, extendiendo la ejecución
de proyectos a los edificios públicos y centros educativos.
Establecimiento de normativas en la construcción y reparación de
edificios con el objetivo de mejorar la eficiencia en el uso de la
energía donde se incluya la obligación de incorporar los criterios
de la arquitectura bioclimática, se exija el máximo aprovechamiento
de la energía solar pasiva para iluminación y climatización,
y se prevea la integración arquitectónica de colectores solares
térmicos y módulos fotovoltaicos.
Obtención de la cifra de 5 millones de metros cuadrados de colectores
solares en el año 2010, estableciendo la obligación de instalar
equipos de energía solar térmica para la generación del 80%
del agua caliente sanitaria en todo edificio que se construya o
reforme, a menos que se demuestre la inviabilidad técnica de
hacerlo.
Gestión de residuos
Reducción de los residuos e impulsar la reutilización y el reciclaje tendiendo
al “vertido cero” (eliminando la necesidad de los vertederos).
Reducción en cantidad y peligrosidad del volumen de residuos
urbanos generados, con el objetivo de alcanzar una reducción del
20% en peso para el año 2010 respecto a los datos del año 2000.
Tratamiento de los residuos en zonas lo más próximas posible al lugar
donde se generan, prohibiendo, a su vez, el tráfico de residuos.
Fomento de la reutilización, el reciclaje y el compostaje, estableciendo
un objetivo de recuperación a través de estos sistemas del 60 por
ciento de los residuos generados en el año 2010.
En función del avance en las políticas de gestión sostenible de los residuos,
iniciar la planificación del cierre progresivo de las incineradoras.
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