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La planificación urbana
Martes 27 de febrero de 2007
El modelo de ciudad imperante desarrolla un proyecto urbano en el que, frente a la redistribución social de la riqueza priman los intereses económicos-financieros, la urbanización desbocada y el desarrollismo feroz que segrega la población con grandes sectores desfavorecidos y que limita y a veces pretende hacer desaparecer los espacios de propiedad colectiva, que son los que definen la ciudad como espacio de convivencia ciudadana.
Frente a este modelo depredador IU defiende un giro radical en la evolución de las ciudades, recuperándola como un conjunto complejo, como un proyecto de libertad, solidaridad y responsabilidad ecológica.
Reclamamos un modelo de ciudad para los ciudadanos en la que se garantice su calidad de vida, su libertad y el ejercicio de sus derechos desde la corresponsabilidad y la sostenibilidad.
Izquierda Unida concibe la ciudad de un modo integral. La ciudad es el marco en el que se desarrolla la vida social, donde se genera la convivencia entre las personas. Por ello apostamos por una ciudad equilibrada, planificada para la vida social, diseñada de forma participada y con criterios de sostenibilidad social, económica y ambiental.
Vivimos en un mundo de ciudades, en un mundo globalizado en el que las ciudades son la expresión de lo particular, el ámbito de las personas.
No obstante, en España hoy día nos encontramos ante un momento complicado para quienes creemos en la autonomía de los gobiernos locales, en el incremento de las competencias para los ayuntamientos y en la importancia del papel de las ciudades en el futuro humano. Los casos puntuales de corrupción como el de Marbella, aunque dramático por su calado, están generando una creciente desconfianza de la ciudadanía hacia la política en general y hacia la política local en particular. A diferencia de lo que parece indicar por generalización este caso, la realidad, los datos objetivos, definen a la institución municipal como la que mejor y con mayor eficacia gestiona los fondos públicos y la forma de gobierno más valorada por la ciudadanía. Como consecuencia de la coyuntura, hoy hablar de urbanismo genera falta de credibilidad. La sostenibilidad, la transparencia y la participación ciudadana son la mejor garantía contra la especulación y la corrupción.
Pero hablar de urbanismo, hablar de planificación urbana, es imprescindible si queremos apostar por otro modelo de ciudad. Y esa es la apuesta clara de Izquierda Unida. Es imprescindible tratar la ciudad desde la globalidad, desde la idea de modificar o crear espacios que posibiliten una vida mejor a la gente. Queremos contribuir con la gente a hacer ciudades más habitables, más humanas, integradoras, favorecedoras de la convivencia y que hagan posible la inclusión social.
Aunque defendamos los valores particulares de cada uno de los núcleos urbanos, ya sean pequeños, medianos o grandes no olvidamos que la ciudad está en un entorno más amplio y tiene obligaciones solidarias con la región, con la nación, con el Estado y con el mundo. Por ello, en la planificación urbana, en el diseño de la ciudad, también tendremos en cuenta aquellos factores que puedan afectar a municipios vecinos o que colaboren en la generación de un mundo más solidario, más limpio y más vivible. La apuesta por la sostenibilidad ambiental, no solo en lo referente al entorno cercano, sino en todo aquello que signifique procurar un mundo con mejor futuro para la humanidad, será una de las prioridades políticas a aplicar por los gobiernos de IU.
Las propuestas que a continuación avanzaremos no suponen algo utópico ni irrealizable; están basadas en experiencias previas de gestión y pueden visualizarse en los municipios que están siendo gobernados por IU.
Son muy diversos los municipios españoles. Nuestros programas específicos lo han de tener en cuenta a la hora de aportar las propuestas de desarrollo urbano para cada uno atendiendo a su especificidad, a su historia y a las necesidades objetivas de su población. Pero nuestras soluciones se basarán siempre en el principio de planificación hacia la sostenibilidad social, territorial, económica y ambiental. La planificación como enfoque supramunicipal y que debe perseguir el reequilibrio territorial, niveles de codecisión y objetivos de preservación y conservación del medio natural, para lo que hay que avanzar en planes de carácter metropolitano, catálogos de patrimonios naturales, etc.
Utilizar los instrumentos del planeamiento urbano para definir la mejor ciudad posible para las personas es imprescindible. Para planificar hay siempre que partir de un análisis crítico de la realidad que queremos transformar para mejorarla. Dependiendo de las características del espacio, de su índice de ocupación, del estado de su desarrollo, habrá que realizar un trabajo encaminado a la reforma, a la expansión o mixto.
A pesar de que tanto la Ley del Suelo estatal como las de las Comunidades Autónomas no responden a los criterios de Izquierda Unida, que el
objetivo debe ser modificarlas, planteamos aprovecharlas al límite para transformar las ciudades respondiendo a los siguientes criterios:
Procurar la recuperación de los centros urbanos, extendiendo al
máximo la peatonalización de los mismos, desarrollando políticas
de rehabilitación de viviendas antiguas desde la perspectiva pública
y favoreciendo el rejuvenecimiento poblacional de los mismos.
Lograr un alto estándar de suelo dotacional público tanto en los
nuevos suelos que se desarrollen como en los planes de reforma
de zonas consolidadas, utilizando en este último caso la expropiación
si fuese necesaria.
Superar los porcentajes definidos por la vigente Ley del Suelo de
aprovechamientos lucrativos para los ayuntamientos con el fin de
patrimonializar las ciudades, poder desarrollar políticas de vivienda
y financiar los equipamientos.
Definir un desarrollo urbano equilibrado. No todo tiene que ser
vivienda, ni siquiera vivienda y equipamiento, sino que hay que
procurar ciudades para vivir, que también quiere decir para trabajar.
El desarrollo productivo debe ser paralelo y complementario al
urbano.
Equilibrar territorialmente las ciudades, tanto en la ubicación del
equipamiento social como de las zonas verdes, la distribución de
las viviendas sociales, la ubicación del comercio y de las zonas
industriales, el desarrollo de los transportes y el diseño de las vías
de comunicación. Es imprescindible huir del modelo de la derecha:
ciudad rica-ciudad pobre. Para ello hay que repartir los beneficios
y las afecciones de forma equilibrada entre los distintos
barrios de la ciudad.
Colaborar con un mundo de futuro viable mediante la promoción
del ahorro energético, del bajo consumo de agua, de la potenciación
del transporte público, del avance hacia vías de comunicación
alternativas, etc.
Pensar la ciudad para quienes tienen mayores dificultades de
autonomía personal: para las personas discapacitadas, para la
infancia, para las personas mayores, para las mujeres.
Diseñar la ciudad pensando en su mantenimiento futuro, teniendo
en cuenta que las personas de mañana tendrán que sostener
económicamente la ciudad que definamos hoy. Hay que huir del
electoralismo y diseñar la ciudad posible.
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