Empleo
Domingo 22 de octubre de 2006
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Problemas
Mucho se ha hablado de desarrollo en nuestra provincia y no han sido pocos los recursos que se han invertido en su nombre sin que los resultados hayan alcanzado las expectativas que sus promotores anunciaban. La Agencia de Desarrollo y los programas europeos han invertido grandes sumas que han ido a parar mayoritariamente a empresarios o proyectos carentes de un seguimiento capaz de mantener el necesario impulso para que la ayuda económica se transforme en actividad industrial o empresarial y, por consiguiente en empleo. La promoción del desarrollo debe planificarse de manera participativa, siempre a medio y largo plazo y con buenos elementos de control y seguimiento que eviten el despilfarro o la ineficiencia de los proyectos a los que se presta ayuda.
Hablar de desarrollo en vez de crecimiento es una opción de izquierdas. Es ser consecuente con nuestros principios más elementales que priorizan la justicia social y la igualdad ante los intereses del capital. Desarrollo significa actividad dirigida a la mejora de la sociedad y su ambiente, a la calidad de vida y la solidaridad entre los ciudadanos. El crecimiento sólo responde a las grandes cifras económicas, a la cuenta de resultados y produce siempre diferencias sociales y proliferación de la economía sumergida. Por eso, desarrollo y empleo de calidad están para IU íntimamente unidos y son dos de sus objetivos fundamentales.
Salamanca ha sufrido durante mucho tiempo altas tasas de desempleo. Los últimos años (en gran parte debido a la salida de nuestros jóvenes a otros territorios) el número de personas en desempleo ha descendido hasta las 14.300, un 9,4 % de la población activa, una tasa preocupante pero alejada del 25% que padecíamos hace 10 años. Esta aparente mejora esconde dos trampas fundamentales: hemos cambiado paro por “empleo basura” y mantenemos grandes diferencias entre los varones (6% de paro) y otros colectivos con tasas que en el mejor de los casos duplican a los hombres (mujeres y discapacitados principalmente).
Las mujeres y los jóvenes son los que peores contratos consiguen además la precariedad y el uso fraudulento de contratos temporales campan por sus feudos en nuestra provincia. La precariedad ha conducido a una la pérdida de derechos (horarios, promoción, formación, representación sindical, salario, etc.) y al mantenimiento de altísimas tasas de siniestralidad laboral de los trabajadores y trabajadoras.
Salamanca mantiene un altísimo nivel de contratación temporal y ostenta la triste marca de ser la única provincia de Castilla y León donde la precariedad en aún más alta en los empleos públicos que en los privados. IU propone la eliminación del trabajo temporal en las instituciones. No podemos seguir manteniendo la dependencia laboral de un porcentaje altísimo de los empleados públicos al político de turno. Una administración clientelista como la que ahora tenemos pone en grave peligro la independencia y la calidad de los servicios que presta.
Propuestas
Nuestras propuestas para la creación de empleo pasan por una apuesta clara por la calidad, en el convencimiento de que un empleo digno, estable, con derechos y justamente remunerado, hace mejorar la productividad de los trabajadores y genera un mejor reparto de la riqueza.
Todas estas iniciativas deben ir dirigidas a conseguir la igualdad, es decir, pensando en incorporar al mercado laboral a las personas que más dificultades tienen ahora en Salamanca para conseguir un trabajo. Mujeres, jóvenes, discapacitados e inmigrantes son sin duda las personas que más pueden aportar hoy al empleo en Salamanca, por su intensa voluntad en trabajar y por carecer de los prejuicios y actitudes inmovilistas que caracterizan el mercado laboral salmantino.
Proponemos los siguientes ámbitos de creación de empleo:
Empleo Público:
Salamanca tiene, como hemos comentado, una enorme necesidad de regenerar sus municipios y hacerlos capaces de generar actividad, prestar servicios de calidad y fijar la población. Ya está bien de que la única fuente de ingresos para los ayuntamientos sea el urbanismo. Está más que demostrado que esa política sólo conduce a la especulación, el deterioro ambiental y la proliferación de una economía sumergida cada vez más preocupante. Necesitamos recursos humanos y financieros para que nuestras comarcas se conviertan en fuentes de desarrollo y eso sólo es posible con una administración local profesional e independiente.
Economía social:
La actividad agrícola y ganadera de Salamanca está anclada en un modelo ancestral de concentración de la riqueza en pocas manos y de ataque frontal a todo lo que amenace esta situación. El cooperativismo, motor de grandes avances en otras regiones, ha sido relegado en Salamanca a la marginalidad. En IU apostamos por la economía social, una forma de gestión de las empresas participativa donde los agricultores y ganaderos compartan sus recursos, organicen su actividad y generen nuevas iniciativas. En este marco productivo debe fomentarse la agricultura y ganadería ecológica así como la prestación de servicios o la realización de actividades intermedias a la producción.
Cultura:
Nuestra provincia cuenta con un inmenso patrimonio cultural y con importantes instituciones relacionadas con su estudio y difusión. Necesitamos nuevos empleos que cuiden estos bienes y que pongan en valor su presencia entre la ciudadanía a través de exposiciones, turismo cultural, animación cultural y otras actividades relacionadas. También poseemos un gran potencial de desarrollo en la enseñanza del español y el fomento del portugués, idioma vecino que debemos conocer para poder colaborar en la creación de empleo.
Nuevas tecnologías:
La universidad de Salamanca pone en circulación todos los años miles de personas formadas y dispuestas a trabajar. Tenemos en estos jóvenes las mejores oportunidades de innovar y mejorar nuestro precario tejido productivo. Debemos fomentar nuevas actividades en el campo de las comunicaciones, la informática, el desarrollo tecnológico y otras en las que podemos crear empleo en vez de dejar que los jóvenes muy bién preparados salgan de nuestra provincia a trabajar en otros mercados más sensibles a su valía.
Servicios:
El envejecimiento de la población es un problema, pero también una oportunidad de crear empleo. Debemos fomentar las empresas de ayuda a las personas principalmente como empresas de economía social ya mencionadas. Serían actividades a considerar el catering, las guarderías, el transporte de discapacitados por ejemplo.
Turismo:
Es sin duda una oportunidad que hay que extender a la provincia. La mayoría de los visitantes vienen a la capital sin conocer la provincia. Hay que fomentar el turismo cultural y ecológico, las actividades al aire libre, el senderismo y deportes en la naturaleza, haciéndolos atractivos para visitantes, estudiantes y para los propios salmantinos.
La agricultura ecológica:
Salamanca tiene una riqueza agrícola que debe explotar y promocionar. Junto a la promoción de los productos de la tierra, una apuesta con importante proyección de futuro puede ser la agricultura ecológica. Conseguir crear una red de elaboración y distribución de productos ecológicos en Salamanca puede servir no sólo para generar riqueza y empleo, sino para promocionar nuestros parajes, atraer turismo, etc.
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